SAN PABLO, Brasil.- América Latina parece haber sobrevivido a lo peor del latigazo económico de la pandemia y ya se observa cierta recuperación en muchos países desde julio. Pero aún es pronto para celebrar.

El proveedor de servicios financieros S&P Global pronostica que se necesitará hasta 2022 para que el continente vuelva a los niveles previos a la crisis, según publicó la cadena estatal alemana “Deutsche Welle”.

Según un estudio del Instituto CEQ de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, los hogares cuyos ingresos vienen del sector informal son más afectados, pues se trata de empleos no registrados, que no ofrecen protección estatal o contractual.

“Muy pocas de esas personas tienen ahorros -explica Merike Blofield, directora del Instituto GIGA de Estudios Latinoamericanos con sede en Hamburgo. Pierden sus empleos de la noche a la mañana en las crisis”.

Muchos gobiernos establecieron ayudas económicas para mitigar el riesgo de pobreza, pero de manera diferenciada.

Brasil no tomó medidas a nivel nacional. En Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia adoptaron toques de queda y cierres de escuelas. México siguió un camino similar al del Brasil, pero la política de ambos difiere en un punto crucial: el gobierno de México no inició un programa para aliviar las dificultades económicas; el gobierno brasileño, bajo la presión de la oposición y la sociedad, paga una ayuda mensual de 600 reales (más de la mitad del salario mínimo). Cerca de un cuarto de la población se beneficia de esta ayuda.

Así las cosas, la crisis económica no golpea a los grupos de menores ingresos en Brasil con la misma fuerza que a los de México. Hasta el 45% de los mexicanos que tenían un ingreso bajo o medio antes de la crisis podrían caer: la gente de clase media se vuelve pobre y los pobres se vuelven más pobres. (Especial)